Los iluminadores, los delineadores azules y los destellos inesperados de purpurina le dan nueva cara al maquillaje de esta temporada.

Es innegable que el nude o no-makeup-look se ha convertido en un sello del maquillaje en los últimos años. Aparentemente sencillo pero, en ejecución, tan complejo como cualquier otro estilo, el nude suma dos claves en esta temporada primavera-verano que prometen renovarlo: los iluminadores y los destellos de rosa o melocotón.

 

Sea para generar la apariencia de una piel saludable o para destacar ciertas partes del rostro en contraste con el contour, el iluminador se ha convertido rápidamente en favorito del público y de maquilladores por igual. En los últimos meses, el mercado ha visto una creciente oferta de iluminadores, que se ajustan a distintas necesidades y objetivos, desde iluminadores holográficos o con purpurina hasta otros con terminación mate para una apariencia más natural.

 

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En cualquiera de los casos, los lugares de aplicación varían poco: puente de la nariz, parte superior de los pómulos y, ligeramente, en la frente, los lagrimales y el mentón. Además de estos brillos, el rosa y el melocotón se adentran en la tendencia para brindar un toque de color, tanto en párpados y labios como en las mejillas, para dar una apariencia de sonrojo constante. Para este efecto, el draping, o colorete aplicado desde la sien hasta la mejilla, ayuda a generar la ilusión de pómulos más altos y agudos.

 

A pesar de la dominancia del nude, la tendencia de la purpurina se instala para generar un efecto diametralmente opuesto. Liderada por la artista Pat McGrath, la purpurina ocupó un lugar vital en los desfiles de Fendi, DKNY y Marc Jacobs, e incluso se manifestó con fuerza en la Met Gala, en la que el polémico vestido de Katy Perry fue acompañado por algunos colores claves de la colección Dark Star de McGrath, con purpurina tanto para ojos como para labios. En otros desfiles, no obstante, la purpurina también ha impuesto su presencia en cejas, ojeras e incluso emulando pecas.

 

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Quizás una intersección entre los iluminadores y la purpurina, los párpados glossy, o aceitosos, se instalan tanto entre los colores neutros, como en los más electrizantes o, incluso, en los difuminados. Logrado con vaselina o brillo labial incoloro, la untuosa apariencia del párpado puede ser combinado con delineador negro o simplemente con rímel.

 

La paleta de primavera-verano, además de incluir los rosas y los melocotones, también apunta a lo vistoso, incorporando amarillos, púrpuras, verdes y rojos a una larga lisa de colores, que pueden ser utilizados como sombra de ojos difuminada, rímel o incluso formas más gráficas, como líneas de color que atraviesen los párpados o dibujan rectángulos sobre ellos. Entre todos los colores, no obstante, el que más ha llamado la atención ha sido el azul, preferentemente eléctrico, favorito de las celebridades en las apariciones mediáticas de los últimos meses.

 

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Esto no significa que los colores pastel, clásicos de la primavera, no hayan encontrado su lugar en esta temporada. Se instalan, sin embargo, de la mano de otra de las tendencias, el párpado glossy, como muestra la maquilladora Katie Jane Hughes, aficionada de la técnica, o, incluso, mezclado con colores más fuertes, como un delineador amarillo sobre una sombra celeste o una línea colorida en el párpado inferior, que contraste con un párpado superior suavizado y sutil.