Desde hace pocos meses, las marcas coreanas han dejado de ser un nicho del mercado de la cosmética para convertirse en parte de la rutina de las españolas, junto a los 10 pasos de limpieza e hidratación.

 

Si bien en Occidente las góndolas continúan repletas de productos de cuidado facial y maquillaje estadounidenses y europeos, la balanza señala una presencia no menor en el mercado: la cosmética coreana, ahora disponible en las grandes tiendas de maquillaje de España y con sus propios locales comerciales, ascenderá a un valor global de 13.100 millones de dólares en 2020, según Euromonitor.

 

Hasta hace pocos años considerada de nicho, la cosmética coreana era un favorito difícil de encontrar, mayoritariamente preferido por las aficionadas al cuidado de la piel o al maquillaje con grandes conocimientos de la industria internacional. Ahora, sin embargo, con mayor inserción, bajos precios, ingredientes llamativos y un packaging distintivo, los productos coreanos han finalmente hallado su lugar en los botiquines españoles.

 

Some of my favorite products. Tap for details!

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Acompañando una tendencia cada vez mayor hacia la biocosmética o los productos eco-friendly, las cremas, sérums y mascarillas coreanas se destacan por sus composiciones naturales, con extractos de plantas o animales como ingredientes principales. Productos con baba de caracol, extracto de estrella marina, veneno de abeja o gingseng, de esta forma, cumplen un rol fundamental en formulaciones generalmente ligeras, con beneficios tan variados como estimular la formación de colágeno, reducir la rojez de la piel y estimular la relajación de los músculos faciales.

 

“La cosmética coreana siempre incluye algún tipo de tratamiento en cualquiera de sus productos (ya sea un labial, una máscara de pestañas, un blush, etc). Consiguen combinar la sabiduría de la medicina tradicional con lo último en tecnología cosmética, creando así productos con un valor añadido”, señala la docente de cosmética Yolanda Pelayo.

 

Sin embargo, los productos no son los únicos que han conquistado las dermis occidentales, sino también las técnicas coreanas, como la difundida rutina de cuidado de la piel de diez pasos. Si bien las occidentales luchan con mantener hábitos de cuidado de piel de unos meros tres pasos, las mujeres coreanas “conocen desde muy temprana edad qué producto cosmético es el ideal para sus necesidades cutáneas”, agrega Pelayo.

Comenzando con un limpiador con base de aceite para eliminar grasa y restos de maquillaje, luego se continúa con limpiadores de base acuosa, mayoritariamente destinados a eliminar células muertas y contaminación de la piel. Entre dos o tres veces por semana, este paso debe ser seguido por exfoliación, con insistencia especial en la zona de la nariz, para evitar la formación de puntos negros.

 

Quizá uno de los pasos más abandonados por la rutina occidental sea el tónico, destinado a restaurar el balance natural de la piel y facilitar la absorción de hidratantes. Sin embargo, la etapa más desconocida es, ciertamente, la “esencia”, un producto líquido que aumenta la elasticidad de la piel e impulsa la renovación celular.

 

Ampollas, sérums y demás productos líquidos siguen, aunque en este caso orientados específicamente a las preocupaciones dérmicas de cada individuo, sea pigmentación, arrugas, acné o piel seca. El próximo paso, las mascarillas de tela, a ser utilizadas dos veces por semana, fuerzan a la piel a absorber todos los nutrientes a través de su forma de aplicación y su perpetua humedad.  Finalmente, los contornos de ojos y las cremas hidratantes pueden ser seguidos por bloqueador solar, si la rutina es diaria, o sustituidos por cremas específicas para uso nocturno, si los pasos se realizan ya entrada la noche.

 

 

Según Pelayo, la cultura oriental considera primordial proteger la piel de las agresiones externas, “concretamente del sol, uno de los mayores causantes del envejecimiento cutáneo. Más del 80% de este envejecimiento es producido por un exceso de radiación solar. Nuestra piel solo envejecería un 20% si no abusáramos del sol. En Occidente, un porcentaje muy elevado de su población aún prefiere verse bronceado, asumiendo efectos como arrugas, elastosis, engrosamiento de la piel, etc.”.

 

Suponiendo dificultades de tiempo de aplicación y de presupuesto, la rutina coreana no ha logrado convertirse en un hábito de cuidado de piel totalmente democratizable. Sin embargo, la influencia del país asiático ha permitido a las usuarias descubrir nuevos ingredientes, funcionalidades, y se espera, incluso, que impulse el consumo cosmético entre el público masculino, un segmento con fuerte presencia en el mercado coreano.